Cómo ejercer, paso a paso, tus derechos ARCO-POL en El Salvador.

Cómo ejercer, paso a paso, tus derechos ARCO-POL en El Salvador.

Publicado el 26 de marzo del 2026

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Cesar Roberto Manzano Guevara

Colaborador Jurídico

Cómo ejercer, paso a paso, tus derechos ARCO-POL en El Salvador.

En la actualidad, los datos de las personas circulan constantemente entre empresas, instituciones públicas, plataformas digitales y servicios en línea. Información como nombre, número de teléfono, correo electrónico, ubicación o historial de servicios puede ser almacenada y utilizada por múltiples entidades. Sin embargo, la legislación salvadoreña reconoce que esta información pertenece a la persona titular de los datos.

La Ley para la Protección de Datos Personales de El Salvador tiene como objetivo regular el tratamiento de los datos personales y garantizar el derecho a la intimidad y a la autodeterminación informativa de las personas naturales (art. 1). Este principio implica que cada individuo tiene la facultad de decidir quién puede usar su información personal, con qué finalidad y durante cuánto tiempo.

Dentro de este marco legal se reconocen los derechos ARCO-POL, que permiten a los titulares controlar el uso de su información personal frente a quienes la recopilan o administran. La ley define los derechos ARCO-POL como derechos personalísimos mediante los cuales el titular puede ejercer control sobre el tratamiento de sus datos personales (art. 4). Estos derechos incluyen acceso, rectificación, cancelación, oposición, portabilidad, olvido y limitación del tratamiento. A través de ellos, cualquier persona puede conocer qué datos poseen las entidades sobre ella, corregirlos, eliminarlos o restringir su uso.

El derecho de acceso permite al titular saber si una entidad posee datos personales suyos y obtener información sobre ellos. Según el artículo 8, puede conocer qué datos existen en bases físicas o digitales, quién los ha consultado, con qué finalidad y si han sido compartidos con terceros. En la práctica, permite solicitar a una empresa o institución que informe qué datos personales posee sobre una persona.

El derecho de rectificación permite corregir datos personales incorrectos, incompletos o desactualizados. Según el artículo 9, el titular puede solicitar que se modifique o actualice su información cuando no sea exacta o haya sido tratada en violación de la ley. La entidad responsable debe resolver la solicitud en un plazo máximo de veinte días hábiles.

El derecho de cancelación o supresión permite solicitar la eliminación de datos personales cuando ya no sean necesarios o su tratamiento sea indebido. Según el artículo 10, procede cuando los datos dejan de ser necesarios para la finalidad con que fueron recolectados, cuando el titular retira su consentimiento, cuando fueron obtenidos o tratados ilícitamente o cuando exista una obligación legal de eliminarlos. En la práctica, permite solicitar a una empresa que elimine datos personales de sus registros.

El derecho de oposición permite al titular solicitar que sus datos dejen de ser utilizados para determinados fines. Según el artículo 12, puede pedir el cese del tratamiento de sus datos personales, especialmente cuando se utilicen para crear perfiles o para actividades de mercadotecnia directa, como el envío de publicidad o promociones.

El derecho a la portabilidad permite al titular recibir sus datos personales en un formato estructurado y transferirlos a otra entidad. Según el artículo 14, puede solicitar sus datos en un formato de uso común y lectura mecánica para transmitirlos a otro responsable del tratamiento, como cuando una persona pide a un proveedor de servicios que le entregue su información para trasladarla a otro proveedor.

El derecho al olvido es una manifestación del derecho de cancelación en el entorno digital. Permite solicitar la eliminación de datos personales publicados en internet cuando sean inexactos, irrelevantes, desactualizados o excesivos, incluyendo enlaces en motores de búsqueda o publicaciones que afecten la privacidad cuando ya no exista interés público en su difusión.

El derecho a la limitación del tratamiento permite restringir temporalmente el uso de los datos personales mientras se resuelve una situación determinada. Según el artículo 13, puede ejercerse cuando se impugna la exactitud de los datos, cuando el tratamiento es ilícito, pero se solicita limitar su uso en lugar de eliminarlos o cuando los datos son necesarios para presentar o defender reclamaciones. Durante este periodo, los datos no pueden utilizarse para otros fines.

La ley también establece el procedimiento para ejercer estos derechos. Primero, es necesario identificar quién posee los datos, ya que estos pueden estar en poder de empresas privadas, instituciones públicas, universidades, hospitales o plataformas digitales. Luego, debe presentarse una solicitud formal. El artículo 18 establece que la solicitud debe incluir el nombre del titular, documento de identidad, descripción del derecho que desea ejercer, información que permita localizar los datos y un medio para recibir notificaciones.

Posteriormente, la solicitud debe presentarse ante el delegado de protección de datos, ya que las entidades obligadas deben nombrar un delegado de protección de datos encargado de tramitar las solicitudes (art. 15). Una vez presentada la solicitud, el responsable debe responder en un plazo máximo de veinte días hábiles, prorrogable por otros veinte en casos justificados (art. 20). Después, el titular debe verificar el cumplimiento de la respuesta, ya que si la solicitud es aceptada la entidad deberá modificar, eliminar o limitar los datos según corresponda.

En caso de que la entidad no responda o niegue la solicitud injustificadamente, el titular puede presentar una reclamación ante la Agencia de Ciberseguridad del Estado, que es la entidad encargada de supervisar el cumplimiento de la ley (art. 50).

En conclusión, los derechos ARCO-POL constituyen un mecanismo fundamental para proteger la privacidad en la era digital. La Ley para la Protección de Datos Personales de El Salvador reconoce que los datos personales pertenecen a cada individuo y establece herramientas legales para conocer, corregir, limitar o eliminar la información que terceros poseen sobre nosotros. Conocer y ejercer estos derechos permite a las personas mantener el control sobre su identidad digital y garantizar que sus datos sean utilizados de manera responsable, transparente y conforme a la ley.